jueves, 28 de octubre de 2010

Los desafíos de la nueva alcaldesa de Lima

EDITORIAL
EL COMERCIO

Jueves 28 de Octubre del 2010
A unque siguen pendientes los resultados definitivos por parte de la ONPE y el JNE, el hidalgo reconocimiento de su derrota por parte de Lourdes Flores cierra en la práctica un proceso electoral complejo, atípico y altamente competitivo por la Alcaldía Metropolitana de Lima.

Finalmente, surge como ganador el conglomerado de Fuerza Social, con su candidata Susana Villarán a la cabeza, quien debe afrontar el grave desafío de cumplir su ambicioso plan para hacer de Lima una ciudad segura, limpia, ordenada y menos contaminada.

Y, si por un lado debe saludarse el democrático gesto de Flores, como representante de un pensamiento político socialcristiano de amplia raigambre, que aún puede aportar mucho a nuestro país, del otro lado es criticable el retraso y la descoordinación de los organismos electorales, incluso para cumplir sus propias normas. Por respeto al sistema democrático y a la voluntad popular, es momento de hacer una severa evaluación de sus procedimientos, para evitar que se repitan fiascos como estos en las inminentes elecciones generales de abril. Y, aunque no se aplique en estos comicios, tiene que darse la debida prioridad y empuje al sistema de voto electrónico, tomando todas las previsiones para garantizar tanto celeridad como imparcialidad y confiabilidad.

En cuanto a la nueva alcaldesa, debe reconocerse su compromiso con la democracia, primero enfrentando a la dictadura fujimontesinista y luego en el Ministerio de la Mujer. Ahora, tras la larga y exitosa gestión de Luis Castañeda Lossio, que dio un gran impulso a la modernización de la infraestructura y la inclusión de los cinturones populosos, el primer desafío de Villarán será dar continuidad a este proceso y concluir la profusa obra ya iniciada.

Sobre el transporte público, el proyecto del corredor segregado, o Metropolitano, debe merecer atención prioritaria para vincularlo con la urgente reasignación de rutas y la reingeniería del servicio de taxis, que fue uno de los temas de campaña. De lo que nadie duda es de la necesidad de poner fin al caos de las combis y los taxistas informales, que generan un denso, contaminante e inseguro desorden.

La recuperación del Cercado y la planificación urbana integral son asuntos igualmente cruciales, a partir de la visión de una ciudad ordenada, con áreas verdes y crecimiento urbano predictible, en lo que la Costa Verde cobra especial importancia. Similar prioridad debe darse al tema de la educación, para mantener estándares de calidad y no retroceder en lo avanzado por el actual gobierno.

Luego, ante el gravísimo problema de la indefensión y criminalidad urbana, la nueva alcaldesa ha prometido ponerse al frente del Consejo de Seguridad Ciudadana y convocar a las autoridades policiales, judiciales y fiscales para definir un plan de urgencia. Saludamos la buena disposición, pero habrá que evaluar también el marco legal actual, para posibilitar resultados, en lo que será fundamental la coordinación entre los disímiles cuerpos de serenazgo con los de la Policía Nacional, pieza clave que depende del Ministerio del Interior y del Poder Ejecutivo.

De lo que se trata, finalmente, es de anteponer los intereses de la ciudad a cualquier otra motivación adjetiva. Tal es la tónica que debe caracterizar esta nueva gestión, cuyos frutos se verán en los próximos cuatro años, que debe hacer del diálogo, la transparencia y la participación vecinal sus herramientas principales.

Hay que tender puentes. Se espera mucho de la capacidad de liderazgo y convocatoria de Villarán, a la hora de armar un plan objetivo de desarrollo de Lima, para lo cual requiere del concurso técnico, y no ideologizado, de su variopinto grupo de regidores, y también de los de la oposición, principalmente del PPC, entre lo cuales destacan profesionales de gran valía.