martes, 9 de octubre de 2007

La conquista del poder

Domingo

Por María Paz de la Cruz

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A diez años de la aplicación de la ley de cuotas en el sistema electoral, una investigación de IDEA Internacional y la Asociación Civil Transparencia revela que la igualdad de género es todavía un tema incómodo para las cúpulas partidarias.

En 1997 el Perú modificó la legislación electoral para introducir la cuota de género, un mecanismo de acción positiva para garantizar que ninguno de los dos sexos quede marginado de la vida política. La cuota exige un mínimo de 30% de participación de mujeres o varones en las listas de candidatos a cargos de representación política. ¿Qué pasó al respecto durante la última campaña electoral? Esa es la pregunta que se planteó responder el Instituto para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA Internacional) y la Asociación Civil Transparencia. Ambas instituciones acaban de publicar el libro La igualdad esquiva: una mirada de género a las Elecciones Generales 2006, el cual analiza la campaña y la elección del año pasado, poniendo énfasis en las propuestas de género de los partidos, la cobertura de los medios y la competencia entre las candidatas y los candidatos.

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Kristen Sample. De IDEA Internacional.

Kristen Sample, una de los cinco autoras del libro y coordinadora de los programas de participación de la mujer en América Latina de IDEA Internacional, resume la importancia de la participación de la mujer en política: "En primer lugar, se trata de un tema de justicia y democracia; luego está la calidad de la política, que mejora con la participación de las mujeres porque tienen otras perspectivas y estilos que deben considerarse; otro tema es el de la representación: un gobierno o parlamento tiene mayor legitimidad si cuenta con hombres y mujeres; por último, está el tema de la agenda, se ha comprobado que solamente a través del ingreso de mujeres a un parlamento es que se pueden aprobar proyectos de ley sobre temas que le preocupan e interesan a la mujer".

Kristen Sample plantea la existencia de una relación entre la aparición en medios de un candidato y su elección. Los datos del libro demuestran que los hombres y mujeres no compiten en igualdad de condiciones ya que las mujeres reciben menor cobertura que los hombres dentro de los medios de comunicación y tienen menores recursos financieros para invertir en publicidad. La diferencia de inversión es casi cinco veces mayor en los hombres que en las mujeres y, en un sistema de voto preferencial como el nuestro, este punto es de suma importancia. A pesar de las condiciones expuestas, el número de congresistas electas en el 2006 ha aumentado en un 12% desde las elecciones del 2001.

Antes de la existencia de las cuotas, de cada diez candidatos, nueve eran hombres y una era mujer. Desde la aplicación de este mecanismo se ha triplicado el número de representantes mujeres en el Congreso. De este modo, de tener 15 congresistas mujeres en, 1995, hemos pasado a elegir a 35 en 2006. Se debe tener en cuenta que la inclusión de las mujeres en el Congreso no garantiza, necesariamente, una mejor representación en los temas de interés femeninos. Sin embargo, es un primer paso. Como dice Kristen Sample: "Por lo general la política cambia a las mujeres, pero con la participación de más mujeres ellas pueden terminar cambiando a la política".