martes, 22 de enero de 2008

80 años del Obispo de los Pobres

Especial

Monseñor Bambarén está de onomástico. En julio cumple 50 años de sacerdote. Encarcelado en el antiguo penal El Sexto tras la invasión popular en Villa El Salvador y emboscado por Sendero Luminoso. Son dos de las numerosas experiencias que este religioso ha vivido al luchar por quienes más lo necesitan. En su vocabulario no existen las palabras miedo, tedio ni cansancio.

Derry Díaz.

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Homenaje. Recibirá la medalla “Santo Toribio de Mogrovejo” en la Plenaria del Episcopado.

Fichado con el número 116-418, el obispo de los pueblos jóvenes de repente se convertía en un preso más de El Sexto. No había robado, muchísimo menos matado, solo quería que los más pobres tuvieran un espacio digno para vivir. El 8 de mayo de 1971, el ministro del Interior del gobierno velasquista, Armando Artola, mandó a apresar al obispo Luis Bambarén por supuestamente instigar la invasión de las tierras de lo que ahora es Villa El Salvador.

Pero ese arresto sería irregular porque los días previos a la invasión las propias autoridades del Ministerio de Vivienda habían empadronado a los ocupantes, a quienes incluso ayudaron con cisternas de agua. La ocupación ya estaba coordinada.

"NO ERA UN BICHO RARO"

Sin embargo, todo lo que ocurrió la madrugada del 5 de mayo fue repentino, rápido y furioso. Vino la policía, quemó las chozas, murió un poblador, decenas quedaron heridos. Y tres días después arrestaron al padre Bambarén de 43 años en aquel entonces.

–¿Qué siente un inocente en prisión?

–La experiencia fue bonita, mucha gente está presa injustamente.

–Los reos se habrían sorprendido al verlo.

–No me veían como bicho raro, porque siempre los visitaba.

Pero la anécdota de la prisión queda opacada ante las innumerables experiencias extremas de Luis Bambarén, quien acaba de cumplir 80 años de edad: las bombas, las emboscadas, los terrucos. No lo querían los de Sendero Luminoso, pero hasta con ellos sostuvo un diálogo bíblico (Abimael Guzmán le pidió perdón). Y es que su segundo nombre debería ser "mediador". Lo llaman para solucionar toda clase de conflictos. Desde huelgas en penales hasta paros de maestros. Desde su actuación en la recuperación de la democracia hasta la resolución del caso Zaraí. Desde la huelga de pescadores hasta conflictos mineros.

"Nuestro pueblo lo que necesita es que se le escuche para evitar que salga a las calles", insiste y repite que los problemas deben resolverse antes que revienten.

La capacidad conciliadora de este hombre cuyo rostro y cuerpo no aparentan ser de uno de 80, asombra tanto como el poder de su convocatoria. Esa virtud quedó demostrada el 19 de julio del 2005 cuando miles de peruanos asistieron a la marcha contra la corrupción, que sin proponérselo convocó.

Entonces sus detractores le criticaron su "intromisión" en la vida política del país, tal como sucedió en el pasado cuando lo tildaron de "cura rojo" y "comunista". Pero defiende su actuación señalando que la política es la búsqueda del bien común de la que todos tienen la obligación de participar.

CON DIOS Y NO CON EL DIABLO

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Sorprende verlo tan recio y jovial a los 80 años. Parece que el paso del tiempo solo se manifiesta en el intenso blanco de sus canas.

Su cara grande dibuja una sonrisa aún más grande cuando habla de los pobres y los jóvenes, que según sus propias palabras son los dos grupos humanos a los que de ninguna manera se puede fallar.

Y cuando menciona a su Chimbote –de donde es obispo emérito– hasta sus ojos parecen sonreír. Y no es para menos. En la época que imperaba el terrorismo, dicha ciudad era blanco de atentados pero logró resistir gracias a la tenacidad de los jóvenes que hicieron suyo el siguiente mensaje impartido por Bambarén: me comprometo con Cristo y el Perú a ser consultor de la paz y defensor de la vida.

No había otra forma de hacer frente a ese enemigo infame que asesinó a tres misioneros en Chimbote y que también lo tenía en la mira. Las dos bombas puestas en su casa ni las varias emboscadas que le tendieron pudieron acabarlo.

Cierta vez cuando ya estaban encarcelados, los cabecillas terroristas lo invitaron a una "reunión de reflexión".

HABLANDO DE CAÍN

Fue la primera vez que tuvo contacto con Abimael Guzmán, Elena Iparraguirre, Víctor Polay, entre otros, a quienes les entregó una biblia y les habló de Caín. "Escogí este pasaje bíblico porque se repetía en el caso de ellos: Caín mata a sus hermanos, Dios lo castiga pero le respeta la vida", cuenta y deja de sonreír.

Escucharle decir a una persona que en su vocabulario no existen las palabras cansancio ni miedo puede resultar arrogante. Pero en el caso de Bambarén sí es creíble. El salir bien librado de tantas experiencias límites así lo demuestran.

–¿Y le teme a la muerte?

–No. Me ilusiona conocer el rostro de Dios. Qué mejor muerte que morir al servicio de Dios.

–¿Alguna vez habrá cuestionado la existencia de Dios?

–No, no, no. Lo siento cercano siempre.

–¿Qué piensa de los ateos?

–Es que no hay ateos. Todo ser humano necesita de un ser superior a quién servir.

POBRES Y JÓVENES

Asistió en su lecho de muerte al presidente del gobierno militar Juan Velasco. La relación entre ambos era buena, por eso lo consideraron el obispo del velascato. Durante la gestión de Alejandro Toledo también se le tildó del cura del toledismo. Su participación en la mediación en el caso Zaraí (cuando Toledo reconoció a su menor hija) le valió esa etiqueta. Pero Bambarén reafirma su compromiso con los pobres y los jóvenes.

El viernes sufrió un accidente con su vehículo (tras regresar de Pisco donde se construyen casas para los damnificados), sin embargo ese incidente no lo amilanó. Solo le sirvió para ratificar que es un roble difícil de tumbar y que permanecerá de pie mucho tiempo más para continuar brindando oxígeno.

PING PONG

• Un libro: La vida de monseñor Romero (mártir en El Salvador).

• Un amigo: Los pobres.

• Un amor: Inquebrantable a Jesucristo.

• Un lema: Los pobres son evangelizados. (Tengo otro: "ser feliz haciendo felices a los demás").

• Un sueño: El martirio (es lo que pido al Señor en cada misa).

• Un ídolo: La madre Teresa de Calcuta. También el padre Alberto Hurtado (fundador del Hogar de Cristo de Chile).

• Un lugar: Mi Huascarán querido, en Ancash.

• Un recuerdo: Mis padres.

• Una canción: "Amigo".

PERFIL

NOMBRE. Luis Bambarén Gastelumendi.

NACIÓ. En Yungay (Áncash), el 14 de enero de 1928.

CLERO. Ordenado sacerdote jesuita en 1958. En 1968 fue obispo de Lima para los pueblos jóvenes, en 1978 obispo de Chimbote. Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana en el 2000.

POR LA PAZ. Fue miembro de la mesa de concertación de OEA en el 2000 y participó en la Comisión de la Verdad en el 2002.