jueves, 18 de diciembre de 2008

Buena vista social club

Mirko Lauer

Uno de los efectos que podría tener para América Latina el nuevo tandem crisis mundial-Barack Obama es recolocar políticamente la percepción de los gobiernos de izquierda. Sobre todo de aquellos ubicados en torno del bolivarianismo. Por los gestos se advierte que Raúl Castro y Hugo Chávez han captado un nuevo clima en el aire.

De pronto la ortodoxia económica está dejando de tener el valor político que tenía, y se empieza a entender que casi todo estilo de brazada es bueno para mantenerse a flote. La reciente negativa del presidente Rafael Correa a pagar parte de la deuda externa ecuatoriana hubiera causado escándalo. Hoy levanta mucho menos cejas geopolíticas.

Un elemento importante en la actual presión de algunos especialistas de Washington, desde la Brookings Institution (derecha) hasta el Diálogo Interamericano (centro), por una nueva política de EEUU frente a América Latina es por llegar a alguna suerte de arreglo con el bloque izquierdista de la región. Esto incluye a Cuba, pero no solo a Cuba.

Hasta antes de la crisis podía pensarse que el propio sistema electoral en un contexto de crecimiento económico iría diluyendo el enorme peso de la izquierda en la región. A partir del trimestre que concluye es más verosímil pensar en un desplazamiento hacia la izquierda de casi todas las posiciones políticas, no importa con qué membrete vengan (Lourdes Flores lo intentó, pero se quedó corta).

Así el izquierdismo moderno (progresismo social, un mayor papel del Estado, nacionalismo económico) que hasta aquí tendía a ser visto como una molestia para el avance del capital, podría en un futuro no remoto ser considerado como un activo para la llamada gobernabilidad. Es poco probable que a esa izquierda misma le moleste la idea.

Rodrigo Orihuela, en The Guardian, plantea dos puntos a tomar en cuenta respecto de esto: si los gobiernos de izquierda en la región pueden llegar realmente a una plataforma común, y si una izquierda que llegó al poder gracias a la bonanza podrá sobrevivir al inminente fin de los buenos tiempos.

Las voces de Washington implícitamente están planteando que esa plataforma común podría proporcionarla una oferta interesante por parte de EEUU. En cuanto al tema bonanza/supervivencia, parece claro que aun fuera del gobierno las izquierdas van a ser voces de primera importancia en las políticas de sus respectivos países.

El Perú es una excepción en este panorama. El estilo de nuestro gobierno corre el riesgo de avanzar hacia un aislamiento en la región. La izquierda local no parece realmente a las puertas de ningún poder. Los factores que nos ganaban elogios en el norte se están empezando a disolver. Quizás habría que darse una vueltita por el barrio.